domingo, 23 de septiembre de 2012

Las arras

 Además del intercambio de anillos, en toda boda católica se realiza la entrega de arras.

 
Estas son nuestras arras, pesos mexicanos
 
 
Las arras son trece monedas, preferiblemente de oro o plata pero pueden ser de cualquier otro metal, todas del mismo tamaño, que se entregan durante la ceremonia después del intercambio de anillos.
 
Las arras significan la promesa de compartir y cuidar los bienes futuros, es la aceptación de responsabilidades por parte de los novios para que nunca falte nada en el futuro hogar que se empieza a construir desde el momento en el que se contrae matrimonio.
 
montaje arras
 
Son trece porque simbolizan los doce meses del año y hay una más como acto de generosidad para compartir con los más desfavorecidos. En este caso, el trece es un número de buena suerte. Curioso, ¿verdad? ¡¡También es el día de nuestra Pantiboda!!
 
Esta tradición viene de muy antiguo y tiene su origen en Oriente. Posteriormente fue recogida por el derecho romano y establecida en España a través del derecho Germánico-Visigótico y el apoyo de la iglesia. Una tradición que, antiguamente, tenía connotaciones relacionadas con la entrega de la dote o con un premio que se pagaba por la virginidad de la esposa. Hoy en día, su significado está alejado de esta arcaica concepción del matrimonio y son un símbolo de la unión y el deseo de compartir los bienes del matrimonio.
 
¿Quién lleva las arras al altar? Por lo general, son los pajes o niños de arras quienes se encargan de llevar las arras, de hecho, su nombre viene de esta tradición. Normalmente son niños con un parentesco cercano a los novios; suelen ser sobrinos o hijos de amigos íntimos.
¡En nuestro caso unas personitas muy especiales que serán tanto o más protagonistas que la novia!
 
 
Llegados a este punto no sé si quiero hacer recuento de lo que queda pues creo que todo el mundo ya es consiciente de que ¡¡ya está aquí!!
 
Algunos de vosotros ya me habréis visto de los nervios estos últimos días y es que a la recta final de preparativos se ha sumado el estrés del acondicionamiento de nuestra nueva casa. Total, que estoy a punto de tomarme un lexatín cada mañana...
 
Los días pasan cada vez más deprisa y ¡hay mucho que disfrutar todavía! 
 
 
-ÁyJ-

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